Domingo, una y media. Barra llena, un plato de aceitunas y alguien que levanta la mano: «¡Dos vermuts!». Llegan rojos y brillantes, con su hielo, su rodaja de naranja y su aceituna pinchada. Lo hemos pedido cientos de veces, pero si ahora mismo alguien te preguntara qué hay dentro del vaso, ¿sabrías contestar? Tranquilo, para eso estamos
Entonces, ¿qué es el vermut?
Imagina un vino que se ha ido de paseo por un jardín de hierbas y especias. Eso es, básicamente, el vermut: un vino al que se le añaden plantas, raíces, cortezas y especias, se le da algo más de cuerpo y, casi siempre, un toque dulce. El resultado es esa mezcla tan adictiva de dulzor y amargor que te pide otro sorbo.
🍸 Dato curioso: la palabra vermut viene del alemán Wermut, que significa literalmente «ajenjo». Cada vez que pides un vermut, estás pidiendo, en el fondo, «un ajenjo».
Cómo se hace un vermut: una receta secreta en cada casa
Si hay algo que los elaboradores guardan bajo llave, es su receta. Pero la idea es sencilla y se parece mucho a cocinar:
- Se empieza con un vino, normalmente blanco y suave, que hace de lienzo.
- Se dejan reposar las hierbas y especias, como en una infusión lenta. El ajenjo siempre está, y a partir de ahí cada casa elige su mezcla: naranja amarga, canela, clavo, vainilla, manzanilla… Hay recetas con decenas de ingredientes.
- Se le da cuerpo y un punto dulce, hasta encontrar el equilibrio entre dulzor y amargor.
- Y se deja descansar, para que todos los sabores se hagan amigos. Algunos incluso envejecen en barricas o tinajas de barro.
🌿 ¿Sabías que…? El vermut rojo casi nunca se hace con vino tinto. Suele partir de vino blanco, y su color tan bonito le viene del caramelo.
Cómo se toma el vermut como un auténtico vermutero
No hay reglas escritas, pero sí un ritual que funciona:
- Un vaso bajo y ancho, con un par de hielos grandes.
- Una rodaja de naranja, que despierta todos sus aromas.
- Una aceituna, y si es rellena de anchoa, mejor.
- Un chorrito de sifón, si te gusta más ligero, como en las vermuterías de siempre.
- Algo para picar: patatas fritas, berberechos, mejillones en escabeche o una gilda.
- Y buena compañía, que es el ingrediente que nunca falla.
Preguntas rápidas sobre el vermut
¿El vermut es un vino? Sí. Es un vino aromatizado con hierbas y especias.
¿Vermut o vermú? Las dos formas son correctas. Lo importante es que no falte.
¿Se guarda en la nevera una vez abierto? Sí. Como cualquier vino, pierde aromas con el tiempo, así que mejor en frío y bien cerrado.
¿Hay que tomarlo con hielo? No es obligatorio. Muchos vermuts buenos se disfrutan solos, bien fríos.
Más allá de normas o reglas, hay un ritual que nunca falla. Y el mejor truco sigue siendo el más simple: buena compañía y cero prisas. Porque el vermut es mucho más que una bebida; es la excusa ideal para reencontrarse. Ya sabes qué servirá en tu vaso… ahora solo queda decidir dónde tomarlo. ¡Feliz hora del vermut!



