Las bodegas también se van de vermut

Imagina a un bodeguero en plena vendimia. Tiene la nave llena de depósitos, las barricas en fila y un pequeño problema: cada año la gente bebe menos vino. Pero los domingos a la una, en el bar de abajo, la barra está a reventar de gente pidiendo vermut. Y el vermut, no lo olvidemos, se hace con vino. Blanco y en botella. O mejor dicho, rojo y con su aceituna.

Esa cuenta tan sencilla la están haciendo muchas bodegas, y por eso cada vez más casas que siempre se dedicaron al vino tienen ahora su propio vermut en la estantería.

El vino se bebe menos, el vermut no

En España se están bebiendo cerca de 80 millones de botellas de vino menos que hace un año, según los datos de la Interprofesional del Vino que recoge La Gaceta del Vino. Mientras tanto, la hora del vermut sigue llenando terrazas.

Así que muchas bodegas han decidido no quedarse mirando: si el público se va al aperitivo, ellas van detrás. Y lo hacen con su propio vino, que es la gracia de todo esto.

🍷 ¿Sabías que…? Para una bodega, lanzarse al vermut es más fácil de lo que parece: el ingrediente principal ya lo tiene en casa. Lo que falta son las hierbas, las especias y una buena receta.

Cada bodega, su vino de base

Lo más divertido de esta moda es que cada bodega le pone al vermut el acento de su tierra. Si el vermut es un vino que se va de paseo por un jardín de hierbas, aquí cada uno sale de paseo desde un sitio distinto.

En Jerez, Bodegas Lustau hace su vermut rojo con amontillado y Pedro Ximénez con más de diez años de crianza, y el blanco con fino y moscatel. Es decir, un vermut que ya viene con el carácter del jerez de serie.

En Álava, Astobiza se atrevió con algo que parecía una locura: un vermut blanco hecho con txakoli. Según cuenta Jaibol, los primeros clientes le dijeron que en España se bebe vermut rojo y que así no iba a vender nada. Su respuesta fue genial: no cambió la receta, pero metió en la caja una miniatura de colorante rojo para que cada uno lo tiña en casa si lo echa de menos.

Y cerca de Barcelona, Bodegas Bellod, una casa familiar de vino desde 1943, tiene un vermut envejecido en tinajas de barro y el Vermujito, su versión con lima y menta para la terraza.

Un vermut que sabe a su tierra

Y mucho. Cuando una bodega hace vermut, no parte de un vino cualquiera, sino del suyo, el que conoce de memoria. Por eso cada vez es más fácil encontrar vermuts que saben a su tierra: a jerez, a txakoli o a Somontano. Si te lías con tanto estilo, aquí tienes la guía de tipos de vermut.

Así que la próxima vez que pidas un vermut, pregunta de dónde sale. Puede que detrás haya una bodega que lleva décadas haciendo vino y que un buen día decidió irse, también, a la hora del aperitivo.

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