Sábado por la tarde. Tienes amigos en casa, una botella de vermut a medias en la nevera y ninguna gana de bajar al bar. Alguien dice: «¿Y si hacemos cócteles?». Silencio. Nadie tiene coctelera, nadie sabe lo que es un jigger y el único medidor de la casa es el vaso de la Nocilla.
Buenas noticias: con vermut no hace falta nada de eso. Es uno de los ingredientes más agradecidos de la coctelería, porque ya viene con su dulzor, su amargor y sus especias. Tú solo tienes que darle un empujoncito. Aquí van cinco cócteles, de más fácil a más atrevido, que te van a salir a la primera.
1. Vermut con sifón
El más sencillo y, para muchos, el mejor. Vaso bajo con hielo, vermut rojo hasta un poco más de la mitad, un chorrito de sifón y una rodaja de naranja. El sifón le quita peso y lo hace más refrescante, que es justo lo que se hacía en las vermuterías de toda la vida. Si no tienes sifón, vale con soda o agua con gas bien fría.
2. Vermut tonic
El primo veraniego del gin tonic. Copa de balón con mucho hielo, una parte de vermut blanco y dos de tónica. Termínalo con una piel de limón o unas rodajas de pepino. Es ligero, fresco y queda precioso en la foto. Si quieres saber en qué se diferencia el blanco del seco, aquí tienes nuestra guía de tipos de vermut.
3. Americano
Si te gusta el amargor, este es tu cóctel. Vaso alto con hielo, una parte de vermut rojo, una parte de Campari y un buen chorro de soda por encima. Rodaja de naranja y listo. Es suave, de color rojo intenso y perfecto para el tardeo.
4. Negroni
El hermano mayor del Americano, y uno de los cócteles más famosos del mundo. La receta es tan fácil que da hasta vergüenza: partes iguales de ginebra, Campari y vermut rojo. Se remueve con hielo en el mismo vaso y se termina con una piel de naranja. Ojo, que es más potente de lo que parece: este se toma despacito.
🍸 ¿Sabías que…? El vermut es vino, así que una vez abierto también se estropea. Guárdalo en la nevera con el tapón bien cerrado y no lo dejes meses olvidado en el mueble bar.
Y para cuando te sientas con ganas de lucirte:
5. Dry Martini
El cóctel de las películas. Aquí el protagonista es el vermut seco, el que apenas tiene azúcar. Se mezcla mucha ginebra con un poco de vermut seco, se remueve con hielo y se sirve colado en copa fría con una aceituna o una piel de limón. Cuánto vermut lleva es una discusión eterna: hay quien le pone un buen chorro y hay quien solo «enseña» la botella a la copa. Prueba y decide de qué bando eres.
Para que te salgan de bar no hace falta material de profesional, pero sí un par de detalles que marcan la diferencia.
- El primero, mucho hielo y bien duro: parece al revés, pero cuanto más hielo, menos se agua la bebida.
- El segundo, remover en vez de agitar, con una cuchara larga y sin miedo; en los que llevan gas, basta con un toque para no matar la burbuja.
- Y el tercero, retorcer la piel de naranja o de limón encima del vaso para que suelte todo su aroma.
Si además metes los vasos unos minutos en el congelador, el cóctel te dura fresco mucho más.
Y si te apetece algo todavía más fácil, siempre puedes tirar de los que ya vienen listos para servir, como el Vermujito, con lima y menta.
Al final, el mejor cóctel con vermut es el que te tomas bien acompañado. Así que elige uno, invita a alguien y, si después te pica la curiosidad, sal a probar cómo los preparan en tu vermutería favorita.
Seguro que te llevas algún truco nuevo.



